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martes, 18 de junio de 2013

Mi chica del cumpleaños

Mi hija mayor cumplió ayer 12 años. Empieza su adolescencia... y no... no tengo miedo, ella es una de esas criaturas con un alma sabia, no deja de enseñarme.  ¿Que podría aconsejarle yo? 
Tal vez que se conozca, total para eso es la niñez y la adolescencia, para conocer el mundo que nos rodea, pero sobre todo para conocerse uno mismo. Quisiera que descubriera sus virtudes, que encontrara aquello que la apasiona,  y se concentre en ello. No la sueño millonaria en un chalet francés, la prefiero trabajando en una pasión en algo que la complemente, sé que el éxito y la estabilidad económico vendrán a su vida siempre y cuanto se mantenga honesta a su propio ser.
Le pediría que cuide su mente, que no deje que la ataquen los malos pensamientos, que mantenga su bondad, que como hoy lo hace, se alegre del bienestar ajeno y se sienta agradecida por lo que tiene y tranquila por lo que no. Que se mantenga optimista, con la certeza de que el destino trabaja a su favor.
Le diría que luche contra el juzgar a los demás, uno de nuestros peores defectos como humanos, que busque en los otros las virtudes, que se concentre en ellas, y se las haga ver. Que recuerde que cada relación, como cada persona, es única, y que en nosotros está hacia donde canalizamos las relaciones y si las mantenemos o no. 
Se la ha pasado desde el domingo brincando en el trampolín que le hemos dado por su cumpleaños, rodeada de amigas, amigos y familiares, empapada por la lluvia, con sus mejillas rosadas de tanto saltar, con su cabello castaño pegado a la cara.... Le diría que así debe buscar sentirse siempre toda felicidad, rodeada de seres queridos, plena, llena de libertad.

viernes, 13 de marzo de 2009

Exámenes

Mi primera hija presento sus primeros exámenes en primer grado. No hay problema! Mi hija es bastante inteligente, sabe todo lo que una niña de 6 años y diez meses, puede saber y hasta más… yo no podría estar tan cegada, o sí?, si parezco loca siquiera preguntármelo.

Cuándo se acercaban los exámenes, le hice varias preguntas y parecía saberse toda la materia, mas bien le parecía molesto que le hiciera preguntas tan fáciles, y me decía, uy mami como no voy a saber eso! Tal como yo me lo imaginaba esos exámenes eran muy fáciles para ella. Buen trabajo mamá.

Entonces empecé a pensar que se podía sentir nerviosa, que tal si se bloquea, o si no escucha las instrucciones, eso no era una opción, decidí prepararla, enseñándole desde como inhalar por la nariz y exhalar por la boca, para controlar la ansiedad, hasta acostarse media hora temprano y desayunar liviano para un cuerpo equilibrado, todo estaba preparado. La mayor parte del tiempo mi niña parecía confundida pensando en la razón exacta por la cual había probabilidades de ponerse ansiosa y sentirse desequilibrada. Pero generalmente me prestaba atención durante al mínimo 5 minutos antes de preguntarme con dulzura si podía ir a ver tele.

Finalmente llegó el día, y el otro, y el otro… 5 exámenes, cinco días. Yo no paraba de preguntarle cómo le había ido y ella no dejaba de mostrarse perturbadoramente tranquila.

El día de la entrega de exámenes llegó, ese día saldría de una gran duda; era mi hija un genio académico o tendría que conformarme con que tuviera otras grandes cualidades. Lo que concluí finalmente es que ella no es todavía ninguna de las dos, creo que ella es simplemente un ángel de quietud y paz, que con la misma tranquilidad de siempre esperó que llegáramos a casa para poner en mi regazo un 84, un 94, y tres relucientes 100, que guardaré para siempre en mi memoria.